Conservación

Declive mundial

En el I Congreso Mundial de Herpetología, celebrado en Reino Unido en 1989, se puso en evidencia la existencia de declives poblacionales y extinciones de anfibios en diversas partes del planeta. Dos ejemplos paradigmáticos son el Sapo dorado de Costa Rica (Incilius periglenes), descubierto en 1966, cuya población se estimó en miles de individuos en el censo de 1987, y que en 1989 se vio un único (y último) ejemplar, y la Rana gástrica australiana (Rheobatrachus silus), descubierta en 1973, cuando se contabilizaron cientos de individuos, y que en 1981 se encontró el último ejemplar en libertad (dos años más tarde murió el último que sobrevivía en cautividad).

De las aproximadamente 7000 especies identificadas a día de hoy en el planeta, el 32% están amenazadas de extinción y el 25% sin datos suficientes de acuerdo a los datos recopilados por la UICN, cuyas sucesivas revisiones del estado de conservación ha elevado la cifra de especies amenazadas de anfibios desde 124 en 1996 a casi 2000 en 2008 (con un total de al menos 159 extintas).



Amenazas


  • Pérdida (destrucción, alteración, fragmentación) de hábitats

Supone la principal amenaza: si el medio no reúne las características necesarias para permitir la supervivencia, los anfibios desaparecen. Muchos anfibios tienen un fase de su vida acuática y otra terrestre –de hecho, la palabra anfibios procede del griego doble (amphi) vida (bios)–, por lo que el entorno debe proporcionar condiciones adecuadas para el desarrollo de ambas etapas.

A modo de ejemplos representativos: La tasa mundial de destrucción de bosques es como mínimo 191000 km2 / año (casi la mitad correspondiente a bosques tropicales). Se estima que durante el siglo XX se han destruido en España más del 80% de los humedales existentes, ello sin contabilizar las zonas encharcadas de menor entidad que tienen una importancia crucial para los anfibios y que han sido destruidas en un porcentaje aun mayor.

Este tipo de amenazas lleva consigo la fragmentación y aislamiento de poblaciones, pues impide el trasiego de individuos al destruir las zonas que actúan de corredor, ya sea por destrucción de los hábitats o por la construcción de infraestructuras (carreteras) que implica la mortalidad directa de los ejemplares.


  • Contaminación

Los anfibios son especialmente sensibles a la contaminación por numerosas sustancias químicas como biocidas y agrotóxicos (organofosforados, carbamatos, piretroides, atrazina, glifosato, fertilizantes), disruptores hormonales, emisiones de fábricas al agua y la atmósfera, y otros contaminantes. Éstos pueden causar muerte directa, pero frecuentemente producen una muerte lenta o difusa debido al debilitamiento del sistema inmune, menor eficacia biológica, malformaciones, problemas hormonales,...

Por ejemplo, 0.1 ppb de atrazina (un herbicida muy usado) produce cambio de sexo (actúa como disruptor hormonal, y en esta línea, está identificado como cancerígeno en mamíferos). El glifosato (otro de los herbicidas más empleados) causa malformaciones y es altamente letal para los anfibios en las dosis habitualmente usadas. La clorotalonila (el fungicida sintético más extendido) causa hasta el 100% de mortalidad en 24 horas a dosis normales.

Como el canario en la mina, a los anfibios les afectan las mismas sustancias químicas que perjudican a los humanos pero son sensibles a concentraciones menores de las que producen efectos apreciables en nosotros, por lo que poseen un excepcional valor como bioindicadores, al alertar de la peligrosidad y los previsibles efectos para la salud humana de muchos compuestos que estamos usando inconscientemente en la actualidad.


  • Enfermedades emergentes

Hongos (quitridiomicosis por Batrachochytrium sp. pl.), virus (Ranavirus), y bacterias (Aeromonas hydrophila) han causado  mortalidades masivas de anfibios en todo el planeta en las últimas décadas. Por ejemplo, Batrachochytrium sp. pl. ha sido detectado en cerca de la mitad de los países del mundo, y en todas las provincias españolas, con una decena de casos de mortalidad masiva identificados en la península ibérica a fecha de 2010, incluido al menos uno en Asturias (Alto de La Cobertoria, 2004). Por otra parte, se señala a Ranavirus como la causa de la mortalidad masiva detectada en los lagos del Parque Nacional "Picos de Europa".

Actualmente se tiende a señalar a los movimientos de personas y sus pertenencias, y especialmente a los traslados de anfibios por los humanos para su uso como alimento, mascotas y animales de experimentación, como principal mecanismo de la extensión de este problema a nivel planetario, aunque otros factores como la contaminación contribuyen al debilitamiento del sistema inmune de los anfibios.


  • Especies introducidas

Numerosos depredadores de anfibios han sido introducidos en Asturias, como el visón americano (Mustela vison = Neovison vison) procedente de escapes de granjas peleteras gallegas, o el cangrejo rojo norteamericano (Procambarus clarkii) y diversos peces de la familia de la trucha y el salvelino (Salmonidae) que han sido deliberadamente soltados por pescadores en muchos lagos y ríos con la pretensión de "tener algo que pescar" sin considerar su gran impacto negativo en el ecosistema. Estas especies son responsables de la disminución o desaparición de anfibios en un importante número de zonas de cría.


  • Sobrexplotación

Los anfibios son ampliamente usados por los humanos como alimento, mascotas, animales de experimentación,... Por ejemplo, en solo un año, más de 6 millones de ranas silvestres son importadas de Hong Kong a Tailandia, y un total de 15 millones a Estados Unidos según cifras oficiales. Se estima que 100 millones de anfibios son extraídos cada año de su medio para el mercado de mascotas, de los que una gran mayoría mueren antes de llegar a las tiendas por malas condiciones de manipulación y transporte, y de los que llegan, una gran parte mueren antes de tres meses debido a las carencias de conocimientos y medios de las personas que los compran (lamentablemente en ningún país del planeta se pide legalmente superar una prueba de conocimientos y medios mínimos antes de adquirir animales exóticos). Cabe recordar que el tráfico ilegal de animales y plantas es el negocio ilegal que mueve más dinero en el planeta tras las armas y las drogas ilegales.

Paradójicamente, mientras que muchos anfibios son buscados como animales de compañía, frecuentemente son matados en los lugares en los que son originarios por considerarse feos, desagradables o portadores de mala suerte.


  • Cambio climático

Los cambios en el régimen de temperatura y humedad previstos según varias predicciones de cambio climático global tendrán previsiblemente un importante efecto en los anfibios debido a los estrechos requerimientos de estos animales, principalmente mediante el incremento de la aridez y la estación de sequía. No obstante, aún existen bastante discusión acerca del ajuste a la realidad de las diferentes modelizaciones climáticas y el peso del factor humano en el cambio climático.


  • Radiación UV-B
De acuerdo a los modelos de reducción de la capa de ozono estratosférico a causa de contaminantes humanos como los compuestos clorofluorcarbonados (CFC) es previsible un incremento de la radiación ultravioleta B que llega a la superficie del planeta, lo que tiene repercusiones directas sobre la salud de los anfibios debido al hecho de que estos animales tienen una piel especialmente fina y con poca capacidad de protección. Además de mortalidad directa, también pueden darse efectos igualmente graves pero menos perceptibles en forma de debilitamiento del sistema inmune, menor eficacia biológica,... No obstante, sigue existiendo discusión sobre la dinámica y funcionamiento del ozono estratosférico, y la importancia de las emisiones antropogénicas.


  • Sinergismos entre los anteriores

Todos los impactos comentados interactúan entre sí incrementando sus efectos negativos más allá de lo que harían independientemente.





Algunas propuestas
  • Promueve que no se alteren bosques, setos, charcas, turberas, arroyos, abrevaderos, ríos y su entorno cercano, incluida su desecación o canalización y la destrucción de la vegetación del entorno.
  • Interésate en buscar información sobre biocidas, agrotóxicos, disruptores endocrinos y demás contaminantes. Evita su uso, busca alternativas más ecológicas (agroganadería biológica, productos de limpieza no tóxicos,...) y practica el consumo responsable (rechaza los alimentos y otros recursos obtenidos con grave afección ambiental: aceite de palma, langostino o camarón tropical, peces como la perca del Nilo Lates niloticus,...).
  • Evita la propagación de enfermedades: No muevas anfibios entre localidades, no introduzcas peces, limpia y deja secar bien los materiales que se hayan introducido en el agua de una charca o arroyo incluida las botas,...
  • No liberes peces, cangrejos, plantas acuáticas u otros organimos a la naturaleza.
  • No fomentes el mercado de anfibios (ancas, mascotas, animales de laboratorio,...) ni el comercio de animales exóticos en general.
  • Reduce la emisión de sustancias contaminantes. Fomenta el uso de transporte público. Reduce el consumo eléctrico y de combustible. Racionaliza el uso de la calefación.
  • Denuncia las agresiones a anfibios y sus ecosistemas que conozcas. Colabora o emprende acciones dirigidas a favorecer sus hábitats y reducir su mortalidad (siempre con asesoramiento experto). Impulsa y apoya campañas de divulgación y sensibilización de la población sobre los anfibios.

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